Crónica: “La segunda oportunidad de Ana María” Una historia de vida acompañada por Capital Salud EPS
Crónica: “La segunda oportunidad de Ana María”
Una historia de vida acompañada por Capital Salud EPS

Ana María Ortega Sánchez, de 31 años, vuelve a sonreír después de años en los que la enfermedad amenazó con apagar sus sueños. Vive con su mamá y su hermano, una familia que se convirtió en sostén cuando los primeros síntomas aparecieron: dolores de cabeza, náuseas, hinchazón y cansancio extremo.
Lo que al inicio parecía algo pasajero, terminó siendo un diagnóstico devastador: falla renal crónica en etapa terminal. Su vida dio un giro completo cuando la única alternativa para sobrevivir fue conectarse tres veces por semana a una máquina de hemodiálisis e ingresar en la lista de espera para recibir un trasplante.
En medio de ese momento oscuro hubo una luz clara: su EPS, Capital Salud, que desde el primer día asumió su atención con oportunidad, continuidad y sin barreras. Ana María tuvo acceso a nutricionistas, nefrólogos, seguimiento permanente, diálisis en la Unidad Renal del Hospital El Tunal, hospitalizaciones, estudios, transporte, controles y a los medicamentos de alto costo que necesitaba para mantenerse estable mientras esperaba el momento más importante: el trasplante.
“Con mi EPS nunca faltó nada”, recuerda Ana María. Su mamá lo reafirma: “En otro sistema, una enfermedad así sería imposible de pagar. Pero Capital Salud no nos soltó nunca”.
Una llamada que cambió la vida
Y ese día llegó. El pasado 10 de agosto, temprano en la mañana, desde La Fundación Santa Fe se comunicaron con Ana María: “Hay un posible donante. Ven de inmediato.”
Ana María llegó al hospital con su mamá. Todo estaba en orden. La EPS ya había garantizado los requisitos, estudios y autorizaciones necesarias para proceder sin perder un segundo. A las 4:16 p. m. entró a cirugía. A las 9:00 p. m., despertó con un riñón nuevo funcionando en su cuerpo.
Ana María lo resume en una frase: “Mi trasplante fue posible porque Capital Salud estuvo ahí, siempre. No me falló nunca.”
Hoy, sueña con retomar sus estudios para convertirse en licenciada en educación infantil. Vive con disciplina, agradecimiento y la convicción de que su vida tiene un propósito nuevo. Es una prueba del impacto real que tiene una EPS cuando cumple su misión: proteger la vida, garantizar acceso real y acompañar sin excusas. #CapitalSaludTeCuida
Video: Una segunda oportunidad para Ana maría























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