El genetista Juan José Yunis se refirió a las vacunas de tipo ARN mensajero, tecnología utilizada en los biológicos contra el covid-19 adquiridos por Colombia.

La carrera por desarrollar vacunas contra el covid-19 ha suscitado dudas en algunas personas por el poco tiempo en el que se lograron y la tecnología utilizada. Sin embargo, el médico genetista e investigador postdoctoral en Inmunogenética y Biología Molecular, Juan José Yunis afirmó que los biológicos producidos actualmente son mucho más seguros que antes.

 

Durante su participación en el Facebook Live del Ministerio de Salud y Protección Social sobre ‘Cómo funcionan las vacunas contra el covid-19 que llegarán a Colombia’, señaló que ya no es necesario introducir todo un organismo -como se hizo en su momento con la viruela- para generar una respuesta inmunológica.

 

«Las vacunas hoy en día lo que usan es una pequeña cantidad de información genética del agente que se quiere combatir. Este fragmento de material genético se introduce al interior de la célula por diferentes mecanismos y lo que se busca es que la célula produzca ese pedacito de proteína del virus para que el sistema inmunológico la reconozca, desarrolle anticuerpos y linfocitos T, de tal manera que cuando la persona se vea expuesta al agente infeccioso, ya tenga defensas y pueda combatir la enfermedad», apuntó.

 

Agregó que la velocidad con la que se desarrollaron las vacunas a aplicar no debe ser motivo de desconfianza, debido a que las casas farmacéuticas y centros de investigación mundial han realizado durante años un arduo trabajo, que ha permitido que se tenga conocimiento muy amplio de cómo se puede crear una vacuna para generar inmunidad sin efectos adversos mayores.

 

Desde hace 20 años se puede secuenciar el genoma humano. La partícula viral es muchísimo más pequeña, de tal manera que tan pronto apareció el virus fue secuenciado rápidamente y eso permitió que los investigadores pudieran identificar qué fragmentos de ese material genético del virus deberían utilizarse para crear las vacunas.

 

«La tecnología mediante la utilización del ARN mensajero, tanto para vacunas como también para otros tratamientos que se utilizan en genética, viene investigándose ya desde hace muchos años, entonces esto no debe causar en la población ninguna alerta ni alarma. La investigación biomédica se basa siempre en el principio de no generar ningún daño en las personas», expresó.

 

Al país van a llegar vacunas hechas con ARN mensajero, «con parte del ARN del virus; no es todo el virus, sino una parte que ha sido ampliamente analizada. A las personas no se les va a inocular todo el virus, si fuera así no tendría sentido utilizar una vacuna, sino que las personas se expondrían al medio ambiente y se infectarían», dijo.

 

La mayoría de los seres vivos tienen en su organismo células con material genético; ADN en el núcleo de las células y otra molécula llamada ARN, que juega el papel de sacar la información del ADN para llevarla al citoplasma de la célula donde están los ribosomas, encargados de fabricar las proteínas que necesita el cuerpo, como la melanina, amilasa salival, insulina, entre otras, en el caso de los humanos.

 

Las vacunas traen una pequeña cantidad del ARN del virus, que codifica una proteína de este. Lo que se busca es que este ARN mensajero entre a la célula y lleve la información al citoplasma, se traduzca en la proteína que forma la espícula del virus y sea presentada a las demás células del sistema inmunológico humano y estas reaccionen en contra del virus cuando se enfrenten a él de manera natural y completa.

 

Aunque el virus puede integrarse al genoma a través de una enzima que se llama transmeltraza reversa, las vacunas que se están utilizando hoy en día no permiten que ese pequeño segmento de ARN mensajero que se está utilizando en el biológico se pueda integrar al genoma humano.

 

Objetivo de la vacunación

 

Yunis fue enfático en que el objetivo de la vacunación es romper la cadena de transmisión. «Si me vacuno, genero inmunidad y si me infecto, mi sistema inmunológico va a ser capaz de reaccionar de manera muy rápida para neutralizar y destruir el virus, de tal manera que yo no me convierta en un transmisor del virus», explicó.

 

Aseveró que solo hay dos maneras de romper la cadena de transmisión: mediante aislamiento -del cual la gente ya está cansada- y con la vacunación de la población.

 

«Mientras más personas en la población estén vacunadas, menor va a ser la transmisión del virus a nivel poblacional y esto tiene que conducir a que haya una disminución de los pacientes hospitalizados, de la sintomatología grave por la infección del virus, y a que, eventualmente, podamos recuperar nuestra vida como la teníamos hasta hace poco más de un año».

 

Asimismo, ratificó que las vacunas son benéficas. De igual manera, exhortó a la población a cuidarse y cuidar de los suyos, ya que si no se vacunan se tendrá una circulación del virus por varios años, con sobrecostos para el sistema de salud. «Vamos a tener que mantener una gran cantidad de la población hospitalizada, porque se van a complicar por la infección por el virus, algunos van a tener necesidad de unidad de cuidado intensivo y muchos van a morir», aseguró.

 

Instó a que cada persona sea un difusor dentro de los núcleos familiares y promotor del mensaje que las vacunas son benéficas y no hay que temer.

 

Mínimos efectos adversos

 

Como siempre se ha dicho, para quienes tienen enfermedades genéticas u otro tipo de patologías, es necesario que el paciente concerte con su médico tratante qué momento es el ideal para vacunarse contra el coronavirus.

 

El genetista se refirió a los efectos colaterales que puede llegar a producir la vacuna, los cuales son «iguales a los que ocurren cuando se aplica uno cualquier vacuna: dolor en el sitio de la aplicación, enrojecimiento o calor en la zona, sintomatología como de la gripa con dolor muscular, y en algunos pocos casos reacción alérgica inmediata en personas con antecedentes alérgicos, pero que manejada de manera inmediata no pasará a mayores».

 

Recalcó que hasta el momento, de 150 millones de dosis aplicadas a nivel mundial no ha habido una sola muerte por reacción alérgica, «pero si no nos vacunamos, el 3% de las personas infectadas morirán por covid».